sábado, 30 de noviembre de 2013

Como el mar, la vida

Acantilados en Etrerat (Gustave Courbet), 1870.


Constantemente, la ola golpea sin sentido. Constantemente, el arrecife encaja sin sentido. Y, aunque parece que nada cambia en el proceso, paulatina, inexorable, constantemente, el arrecife se desgasta y la ola se deshace.

En eso consiste la vida: unas veces se es ola; otras, arrecife.

Huyendo de Jodorowsky


Alejandro Jodorowsky escribió:
«Si quieres saber dónde vas, descubre de qué huyes».
Sin embargo, si huyes, no vas; te vas.

jueves, 28 de noviembre de 2013

sábado, 23 de noviembre de 2013

Cae mierda sobre el Rey



En serio..., ¿todavía hay a quien no le convence la república?

jueves, 21 de noviembre de 2013

Escuchando a Rachmaninoff

La música hace al ser humano ser humano.
(Tautología o dilogía, pero cierto).

sábado, 16 de noviembre de 2013

MICRORRELATO: Descenso de temperaturas

Paseo bajo la nieve, por jnj.


El meteorólogo del telediario anunció un brusco descenso de las temperaturas para los días siguientes.


A la abuela, que ya nunca sale de casa, la noticia la dejó fría.

martes, 12 de noviembre de 2013

Desautorización


Según el DRAE, desautorizar es un verbo transitivo monosémico, cuyo significado es el de 'Quitar a alguien o algo autoridad, poder, crédito o estimación'. En este caso, el sujeto agente de la acción verbal es la consellera d'Ensenyament, Irene Rigau, y el CD objeto de la transición verbal, ese alguien, es el docente.

Con los gobernantes, en general, y, en particular, con los gobernantes de derechas, conviene ir tirando de hemeroteca frecuentemente. Así, pues, dado que la Rigau es, fuera de toda duda, una gobernante plenamente derechizada, me dispongo a tirar de hemeroteca y a recordar cierta noticia que La Vanguardia o los distintos  medios de comunicación de la Corporació Catalana de Medis Audiovisuals (CCMA), como tantos otros, difundían hace casi exactamente dos años:
«La consellera de Enseñanza, Irene Rigau, ha afirmado hoy que el hecho de considerar autoridad pública a los profesores, condición que por ahora sólo ostentan los directores de escuela e inspectores, contribuirá a dar "valor, estima y respeto" a los docentes».
El 23 de octubre pasado, la Rigau dijo Diego donde había dicho digo y contribuyó con su voto a la amplia mayoría con que el Parlament de Catalunya rechazó continuar tramitando la proposición de ley del PPC —sí, de la derecha, de la otra derecha— para que los docentes fuéramos autoridad pública y gozásemos de la presunción de veracidad.

Uno pudiera pensar que el título de esta entrada no ha lugar, pues no cabe pensar que se desautoriza a quien no ha sido dotado previamente de autoridad. Sin embargo, acudo de nuevo a la única acepción del verbo para señalar que no queriendo investirnos de autoridad, se nos quita, desde luego, poder; por supuesto, crédito; e, indirectamente, estimación.

Durante estos dos años que median del digo al Diego, he podido comprobar cómo muchos colegas de profesión se manifestaban a favor de que nos fuese conferida la distinción de autoridad. De hecho, aunque no dudo de que debe de haberlos, no he oído a uno solo pronunciarse en contra. No se trata de una medida ideológica, sino de sentido común o, más bien, de intentar conservarlo en unos tiempos en los que, por desgracia, cada vez son más frecuentes los casos en que el maestro o el profesor es presionado, amenazado e, incluso, agredido por quienes debieran de estarle agradecidos, ya que es quien enseña y, en parte, educa a sus hijos. Y, aun no siendo una medida ideológica, en el Parlament se rechazó como tal. A saber, las izquierdas —las de verdad y las que siguen insistiendo en que lo son, pero ya no hay quien se lo crea— votaron en contra. Y la derecha, que hace dos años mantenía una misma actitud de aquiescencia, ahora ha mostrado una distinta de discrepancia: CIU votó en contra ¿Por qué? La frontera del Ebro, supongo, la cual lleva al partido en el Gobierno a olvidar, incluso, el anteproyecto de ley con el que la consellera acudió, este mismísimo verano, a la Mesa Sectorial de Negociación.

Como siempre, nos han traicionado. A todos, pues la educación es la de todos nuestros hijos. Esta vez,  la traición ha venido, además, traicionando sus propios principios. Créanme. Concédanme ustedes, al menos lo que el Parlament me niega: la presunción de veracidad.

Por cierto, lo peor de este pleno del 23 de octubre no fue la desautorización de la que vengo hablando en estos renglones, sino el hecho de que, en contra de la iniciativa de ICV, el Parlament seguirá permitiendo —y va ya camino de lo sempiterno— que los centros escolares que segregan por razón de sexo opten al concierto público.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Sexo canceroso; Dios cancerígeno

Detalle del templo Khajuraho, en Benarés.
Hace unos pocos meses —justo en el momento de escribir el borrador de esta entrada, que ahora rescato— me acordaba yo de esos tonsurados de misa que solían amedrentar el incipiente apetito sexual de la juventud en cierne categorizando, como piedra angular de la axiomática espiritual católica, la lógica causal entre onanismo y ceguera. Vamos, aquello tan sabido de "chaval, si te la cascas tanto, te vas a quedar ciego".

Y me acordaba de ello y de ellos porque hace unos pocos meses, cuando saltó la noticia de que las felaciones y los cunnilingus eran causa —a lo menos, estadísticamente preocupante— del funesto cáncer de garganta, imaginábame yo a la casta eclesiástica retrógrada de este católico país nuestro saltando jubilosa y alborozada, por fin, ante el advenimiento del divino castigo al desordenado y carnal lujuriar del ser humano. El canto de tamaños júbilo y alborozo expondría la idea de que no se asistía, desde la destrucción de Sodoma y Gomorra, a semejante demostración de la ira divina. Y es que, seguramente, la susodicha casta no ha acabado de acostumbrarse, en dos mil años de tradición cristiana, a ese Dios blandengue del Nuevo Testamento.

Por cierto, quien fuese altavoz de la noticia, Michael Douglas, parece ser que ya está curado de su cáncer, el cual, finalmente, no era de garganta sino de lengua. No sé..., dicen por ahí que en Hollywood vive el demonio. Serán las malas lenguas.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Perdonar


Olvidar no es perdonar. Al perdón se llega con voluntad, no sin memoria. Y, como quiera que una y otra son potencias anímicas, no hay más remedio, cuando se perdona de verdad, que hacerlo con toda el alma.

Si no, no lo hagamos.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Una P más que otra


Lo malo del Partido Popular es que sus políticas son demasiado partidistas y nada populares.

Camus 100

Quien navegase ayer por la red, es muy probable que se encontrase con esta imagen:


Se trata del doodle con que Google conmemoraba el centésimo aniversario del nacimiento de Albert Camus. Y si quien lo encontró hizo clic en él, es posible que, a continuación, fuese a parar a más de un sitio en que se lleva a cabo la apócrifa atribución a este filósofo y escritor de la celebérrima expresión «África empieza en los Pirineos». Cierto es que en 1959, Camus escribió un artículo para la revista literaria Oranaise "Simoun" que daba inicio con semejante paremia: «L'Afrique commence aux Pyrénées»; pero no menos cierto resulta que Camus no hacía sino citar una máxima que ya se había atribuido —también erróneamente— a Alejandro Dumas (padre) y que había hecho correr ríos de excelsa tinta unamuniana, machadiana...

Si alguien gusta de citas, propongo estas dos, por cuanto tienen de conciso y elocuente compendio tanto de la obra como del pensamiento de este insigne nobel:
  • «Cualquier hombre, a la vuelta de cualquier esquina, puede experimentar la sensación del absurdo, porque todo es absurdo».
  • «La comprensión de que la vida es absurda no puede ser un fin, sino un comienzo».
NOTA: Como homenaje al centenario, esta entrada deja no mucho sino todo que desear. Pero no pretende ser tal. Otros hay quienes, con mejor plectro y mayor conocimiento, lo han hecho durante el día de ayer.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Analogía

Este último miércoles, a no sé qué pepero iluminado se le ocurría argumentar algo así como que cualquier relación entre la voluntad separatista de Catalunya y el proceso de independencia de ciertos países del Este respecto de la cárcel que era el estado soviético supone una aventura intelectual difícilmente explicable.

Yo, antes que aventura, lo llamaría analogía, y no creo que resulte difícil de explicar, por cierto. Bastaría con el argumento obvio del derecho de autodeterminación de los pueblos, reconocido internacionalmente.

Pero, ya puestos a conjeturar, analogía mediante, no deja de sorprender el hecho de que, siendo tan dispar el grado de democracia entre la desaparecida URSS y la actual España, se haya originado, sin embargo, idéntica reacción significativa en una parte de sus respectivos territorios. ¿No será que las actitudes estatales venidas de Madrid tienden a pecar de exceso de autoritarismo y de despótico centralismo?

Seguramente, la crisis es un excelente caldo de cultivo para el descontento social; pero ello no explica el hecho de que ERC, por muy de izquierda ideológica que sea, pase de los 244.854 votantes que le dieron su apoyo en las últimas generales de noviembre de 2011 a los más de 800.000 que, según estimaciones estadísticas de intención de voto, le concederían la mayoría en las próximas elecciones. Para explicar este significativo y, hasta hace dos miércoles, inverosímil vuelco electoral, hemos de fijarnos más bien en el eje argumental que va desde el secular pago de peajes en las vías catalanas y el boicot al cava hasta el tijeretazo al Estatut o a la recentísima LOMCE, pasando por innúmeros agravios de falta de inversión, pisoteo cultural y demás muestras de comprensión y aprecio a la pluralidad hispana. O sea, autoritarismo despótico.

Por cierto, el PSOE tampoco está exento de responsabilidad en este nuevo y efervescente statu quo.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Desespero


Al menos en un sentido estrictamente etimológico, parece muy poco probable que uno pueda desesperarse, si dispone aún de tiempo por delante.