
Quizá no lo sepan aún ustedes, pero, a partir de hoy, se obra un cambio inexorable en nosotros. Buena parte de nuestro comportamiento, de nuestras actitudes, se verá modificado. Por ejemplo, en adelante, seremos más confiados y, consecuentemente, menos precavidos. Desvelaremos con facilidad cualquier secreto, tanto propio como ajeno; el comedimiento y la circunspección sucumbirán ante el inevitable empuje del deseo de comunicar: hablaremos hasta por los codos. Nuestra generosidad se tornará tacañería, al tiempo que nuestra economía mejora sustancialmente ya que haremos, de la morosidad, virtud.
¿Y todo esto por qué? Sucede que, en 1286, del sepulcro de San Narciso salieron milagrosamente miles y miles de moscas que hicieron retirarse a las tropas francesas que, tras sitiar la ciudad de Girona, la saquearon, llegando incluso a profanar la tumba del santo.
Pues bien, hoy, 29 de octubre, según el santoral católico, se celebra el día de San Narciso y la creencia popular dicta, desde entonces, que tal día como hoy estos molestos insectos desaparecen y no regresan hasta el siguiente año. O sea, que seremos más confiados y menos precavidos porque ni podremos tener la mosca en la oreja ni podremos actuar por si las moscas. Que en boca cerrada no entran estos alados insectos es de todos sabido, pero ya tampoco los habrá que puedan entrar cuando lo que no haya sea manera de cerrarla. Y los euros que con el sudor de nuestra frente ganemos vivirán por largo tiempo en nuestros bolsillos, pues no habrá ya quien afloje o suelte la mosca.
Y para que yo les esté contando ahora esto, ¿qué mosca me habrá picado?, acaso se pregunten ustedes. Pues, ayer, no sé; hoy, ninguna, claro. Aunque, como uno no es precisamente creyente y a esto del santoral y de los milagros les concedo nula credibilidad, yo, por si las moscas, me resisto a deshacerme de mosqueros, matamoscas y demás enseres defensivos contra la pesada molestia mosquil.
¿Y todo esto por qué? Sucede que, en 1286, del sepulcro de San Narciso salieron milagrosamente miles y miles de moscas que hicieron retirarse a las tropas francesas que, tras sitiar la ciudad de Girona, la saquearon, llegando incluso a profanar la tumba del santo.
Pues bien, hoy, 29 de octubre, según el santoral católico, se celebra el día de San Narciso y la creencia popular dicta, desde entonces, que tal día como hoy estos molestos insectos desaparecen y no regresan hasta el siguiente año. O sea, que seremos más confiados y menos precavidos porque ni podremos tener la mosca en la oreja ni podremos actuar por si las moscas. Que en boca cerrada no entran estos alados insectos es de todos sabido, pero ya tampoco los habrá que puedan entrar cuando lo que no haya sea manera de cerrarla. Y los euros que con el sudor de nuestra frente ganemos vivirán por largo tiempo en nuestros bolsillos, pues no habrá ya quien afloje o suelte la mosca.
Y para que yo les esté contando ahora esto, ¿qué mosca me habrá picado?, acaso se pregunten ustedes. Pues, ayer, no sé; hoy, ninguna, claro. Aunque, como uno no es precisamente creyente y a esto del santoral y de los milagros les concedo nula credibilidad, yo, por si las moscas, me resisto a deshacerme de mosqueros, matamoscas y demás enseres defensivos contra la pesada molestia mosquil.